El Plan B

Si no tienes un Plan B, es porque estás viviendo la vida que soñaste y no hay nada que quieras cambiar para mejorarla. Pero si no es tu caso, te recomiendo darle una vuelta:

Hace unos años Eli, mi novia me mostró "The Start-up of You" de Reid Hoffman, este libro te invita a analizar la forma en que estás construyendo tu carrera, sobre todo hacia dónde la estás dirigiendo. Te plantea gestionar tu desarrollo laboral como si fuera una startup.

En este post no busco resumir el libro ni publicar sus extractos, intento mostrar cómo esta perspectiva tiene un sentido estructural en la forma en que nos planteamos nuestras carreras o proyectos en general.

Pero ¿Por qué una startup?

En perspectiva es bastante lógico: años atrás, con un mercado que aun no se beneficiaba de la era de las comunicaciones, una empresa podría desarrollarse y crecer haciendo lo mismo por muchos años, incluyendo a las personas que trabajan en ella, podrían estar seguros que su carrera crecería junto a la empresa que con pocas amenazas externas generaría puestos de trabajo seguros hasta jubilarse.

Sin embargo, en la era de Internet esto suena más parecido a un cuento de hadas que la vida real, mantenerse haciendo lo mismo indefinidamente, sin innovar, es autodestructivo: Kodak, Blockbuster, Myspace, Nokia y un montón de otras empresas, no lograron adaptarse a estos cambios y fueron auto-destruyéndose desde adentro; pero claro, la empresa es sólo un papel, el problema de la falta de adaptación está en las personas que la gestionan.

Las empresas que lograron seguir creciendo priorizaron la capacidad de adaptarse al entorno, llevado a una menor escala, esta capacidad de adaptación es la esencia de una startup, y el planteamiento está en cómo podemos mirar nuestro propio desarrollo de esta forma.

Un propósito

Adaptarse requiere un propósito y un plan. Un propósito que nos motive a llegar esa meta y un plan para definir la ruta que estamos tomando hacia esa meta. Aquí es donde este libro me hizo click, con una forma simple de separar aguas con sin perder la perspectiva, Reid Hoffman propone 3 planes: Plan A, Plan B y Plan Z.

  1. Plan A: Es la actividad principal que estás realizando en este momento, piensa en la actividad que realizas todos los días, tu trabajo diario, estudios o a lo que te dedicas en general. Esta actividad o actividades son las que te ayudan a pagar las cuentas y generalmente es la razón por la cual te despiertas todos los días a la hora en que lo haces.
  2. Plan B: Aquí está tu corazón, aquí está todo lo importante, es tu propósito actual. El plan B es la actividad que "te mueve el piso", es la actividad que sueñas realizar. Puede ser un trabajo diferente, un emprendimiento o un viaje, lo importante es definir un plan B para que cuando estés en la mañana pensando en atrasar el despertador por 10 minutos, sea tu plan B el que te motive a despertar y partir antes el día 10 minutos antes para dedicarle tiempo a este sueño alternativo.
  3. Plan Z: sí, tiene un mal nombre, pero en esencia es la red salvavidas de un trapecista, que pasando de un trapecio a otro, no llega a tiempo. Es el plan que debieses activar en un escenario en el que tu plan A y plan B fallen. Como cuando por fin decides abrir un hostal, pero aparece un virus que cierra las fronteras y cancelan todas las reservas que tenías. El plan Z no debiese quitarte mucho tiempo, pero ayuda tenerlo identificado; saber que si te quedas sin trabajo y tu emprendimiento falla, puedes dormir en una pieza de la casa de tus padres o un amigo, que debiese ser el lugar donde podrás recuperar fuerzas para reinventarte. Ojalá nunca tengas que usarlo, pero tenerlo identificado reduce incertidumbres y en el caso de que tengas que evaluarlo, te permitirá tomar decisiones con mayor tranquilidad.

Identifica tus planes

De aquí en adelante el primer paso no es sentarte a escribir el mejor Plan A, B o Z que se te pueda ocurrir, sino que identificar en las cosas que estás actualmente haciendo, cuál de ellas entra a ser parte de un Plan A o un Plan B.

El Plan A será fácil de identificar, es la actividad que te consume la mayor cantidad del tiempo en una semana normal, puede ser una o más pero son las actividades que te permiten pagar las cuentas o si no las tienes clara, cuál sería la actividad más concreta que puedes realizar para lograr este objetivo.

El Plan B puede ser más complejo de identificar dependiendo de lo in/tranquilo que te encuentres con tu plan A, lo importante es comenzar a dibujar lineas y ver si estás acercándote o no a este objetivo. Es importante considerar que el Plan B debe ser tu motor motivacional, pero sobre todo es un motor que puede irse modificando, de hecho es necesario ir evaluando que tu Plan B no quede obsoleto, o incluso mejor, si se puede ir mejorando.

El objetivo de este blog/proyecto o la forma que tome en el futuro es: compartir y analizar las formas en que muchas personas están concretando su Plan B, y como podemos aprovechar las ventajas que nos da Internet y las plataformas digitales para hacer crecer los nuestros propios.

Si quieres compartir tu historia o crees que te podría ayudar, escríbeme a matias@elplanb.me

Matias Meza

Matias Meza

Santiago, Chile