3 de Julio

El año 2004 fue el año en que congelé mis estudios, sentía que seguía estudiando una carrera por inercia, y en ese sentido veía que las decisiones pasaban por mi, lo que me generaba una angustia terrible al no tener claridad por qué estaba esforzándome tanto por algo tan vacío para mi en ese momento.

En junio de ese año tuve una crisis y como consecuencia le pedí a mis padres congelar mis estudios, sentía un vacío al buscarle sentido a las cosas que hacía, en ese momento me costó mucho aceptar pasar por este "gran fracaso de mi vida" y contarlo no fue fácil, sin embargo la contención que sentí por parte de mi papá y mamá, fue la tranquilidad que me ayudó a atravesar por ese momento.

Por dentro no podía evitar sentirme fracasado, había perdido la batalla que llevaba años de preparación, pero me di cuenta que si bien la preparación estaba bien, no tenía una explicación al preguntarme por qué estaba haciendo lo que estaba haciendo. Se sintió feo en su momento, pero en perspectiva veo concretamente el respiro que necesité para encontrar un sentido que sintiera en el corazón.

De vuelta en la casa de mi familia, busqué contención en mi círculo cercano, a quienes les pedí que para mi cumpleaños (3 de julio) me escribieran una carta de lo que fuera, no quería regalos ni nada que les complicara, ese año quería palabras que ellos sintieran que me gustaría recibir, para mi eran solo palabras para acompañar mi proceso, y eso recibí: Palabras de mis personas queridas acompañándome en ese momento. Si bien pocos sabían lo que pasaba por mi cabeza, todas esas cartas me sirvieron como una contención y cariño por el proceso que estaba viviendo. Ese era mi año número 20.

Hoy, 3 de julio se acaba mi año 36 y comienza mi año 37. Este último ciclo ha sido inmensamente difícil. Tuve que despedirme de mi papá por un cáncer en el cerebro a fines del año pasado y hace un par de meses me encontraron un tumor, que afortunadamente luego de una operación ya está controlado y en proceso de seguimiento.

Las cartas que recibí en mi año 20 las atesoré y las guardé, pero como muchas de las cosas que se van escondiendo entre los movimientos de la vida y cambios de casa las olvidé hasta hace poco: mi mamá encontró una de estas cartas la semana pasada.

Mi regalo de cumpleaños.

La carta es de mi papá, que hace 17 años me escribió una de los mensajes que necesité y me ayudaron a pasar un momento duro. Hoy lo recibo de nuevo y se convirtió en el mejor regalo de cumpleaños que pude recibir, efectivamente al pasar los obstáculos que me tocó vivir, he logrado encontrar miles de oportunidades, y también siento como me acompañan todos los ángeles del cielo :)

Un abrazo a todos los que con mucho cariño han estado al rededor desde esos años y los nuevos que han aparecido, se siente el cariño.

Matias Meza

Matias Meza

Santiago, Chile